Cada año, cuando diciembre empieza a perfumar el aire con el espíritu navideño, el Colegio del Tepeyac revive una de sus celebraciones más queridas: la tradicional Preposada. Un evento que, más que una convivencia, se ha convertido en un símbolo de identidad y unión donde los recuerdos de generaciones de familias Tepeyacas se llevan guardados en el corazón.
Un evento que crece con el alma del Tepeyac:
Quienes vivieron la Preposada hace décadas recuerdan una fiesta sencilla, cálida, hecha con el entusiasmo de estudiantes y docentes quienes participaban y disfrutaban de las presentaciones que con esfuerzo y cariño realizaban para padres de familia y administrativos. Con el paso de los años, esta celebración ha evolucionado sin perder su esencia: sigue siendo el punto de encuentro donde la comunidad se reúne a convivir, disfrutar y agradecer.
Hoy en día, la Preposada se ha transformado en una gran kermés donde la alegría se respira desde la entrada con los tradicionales juegos mecánicos que iluminan el patio norte con luces de feria; los puestos de antojitos mexicanos con los tradicionales buñuelos, hot cakes y ponche, que nos regalan aromas que despiertan la nostalgia de las fiestas de decembrina y los juegos de destreza que retan a chicos y grandes por igual, entre risas y aplausos.
La magia de Santa y la ilusión que nunca envejece:
Uno de los momentos más esperados para toda la familia sigue siendo la foto con Santa Claus. No importa si eres de preescolar o de bachillerato, si vienes por primera vez o ya eres exalumno: posar con Santa es una tradición que se disfruta sin importar la edad. Ese pequeño instante captura la magia navideña y para muchos, se convierte en un recuerdo familiar invaluable.
Un escenario que celebra el talento Tepeyac:
Con los años, el Colegio del Tepeyac ha llevado a otro nivel la presentación del Talento Tepeyac. Lo que empezó como números sencillos ahora se ha convertido en un gran montaje escénico, con luces, sonido, mega pantalla, vestuarios y coreografías que llenan de orgullo a toda la comunidad.
Desde los más pequeños de preescolar hasta los jóvenes de bachillerato, cada presentación refleja el esfuerzo, la creatividad y la pasión con la que cantan, bailan y actúan con la alegría de saber que esa noche es especial. Para muchos estudiantes, el escenario de la Preposada es donde viven su primer aplauso, su primera experiencia artística y un momento que recordarán por siempre.
Un cierre lleno de emoción:
La noche culmina con las ya tradicionales palabras de agradecimiento del Rector Rodrigo Valle Sánchez, quién reconoce el trabajo de toda la comunidad: docentes, estudiantes, familias y colaboradores que hacen posible esta celebración. Su mensaje, lleno de gratitud y esperanza, da paso a uno de los momentos más emotivos: la pirotecnia que ilumina el cielo del Colegio, marcando el cierre perfecto de una fiesta que año con año sigue llenando de luz y tradición al Tepeyac.
La Preposada no es solo un evento. Es un puente entre generaciones, un recordatorio de que las tradiciones más valiosas son las que se viven en comunidad y las que con el tiempo se vuelven parte de nuestra historia. En el Colegio del Tepeyac, cada diciembre nos reunimos para celebrar no solo la Navidad, sino el orgullo de pertenecer a una familia que sigue creciendo, recordando y construyendo juntos nuevas memorias desde hace 85 años.
Que valioso que año con año la tradición se mantenga, crezca y se nutra para unir a la comunidad escolar. Se disfruta de la magia de la Navidad en compañía de quienes aprecias. Se nota el esfuerzo por brindar un evento de calidad.